José Antonio Burriel, presidente de la Asociación No más violencia de género, abrió las sesiones del martes tratando La violencia de género y los adolescentes, planteando una sesión distinta y muy interactiva en la que las aplicaciones móviles y las nuevas tecnologías fueron las protagonistas, como método innovador y efectivo de entender la realidad en la que viven los adolescentes e intentar sensibilizar sobre esta temática. En la segunda parte de su intervención Burriel planteó el Mito del amor, al objeto de desmitificar las relaciones de dependencia en la pareja y alertando del egoísmo e individualismo que suele acompañar en muchas ocasiones al uso de las nuevas tecnologías por parte de los adolescentes, lo que puede pasar factura a las relaciones de pareja.
Medios de comunicación y violencia de género
La representación mediática de la violencia contra las mujeres fue el título de la ponencia que impartió Águeda Garrido, periodista y doctora en Comunicación. Desde su experiencia y conocimientos indicó dos factores que se observan en la cobertura y trato que los medios de comunicación hacen de los episodios de violencia de género. Por un lado, denunció la “invisibilidad” de muchos de estos casos en los medios, hasta el punto de que en muchas ocasiones estos sucesos no aparecen en portadas ni en sumarios de los informativos de radio o televisión a no ser que se trate de casos muy graves o llamativos. Las rutinas, muchas veces viciadas, de los medios de comunicación, la falta de tiempo, de espacio o de recursos humanos, los intereses mediáticos…provocan que esta realidad quede subyugada e incluso pase desapercibida por los grandes medios de comunicación (prensa, radio y televisión, mayormente).
Garrido también comentó otra realidad nos menos importante y que incide directamente en aquella: la ausencia de fuentes documentales y especializadas a los que los periodistas puedan acudir para averiguar los hechos y elaborar sus informaciones. Sin fuentes no hay noticia y hablamos de una materia que, además de ser especialmente sensible, carece de suficientes medios técnicos o humanos que la gestionen y puedan también dar cuenta de lo sucedido en los distintos ámbitos.
Tras el descanso del mediodía, a primera hora de la tarde se retomó el curso con la intervención de Gerardo Hernández, profesor titular de la Universidad de A Coruña, que se centró en Las relaciones intergeneracionales y la violencia con los mayores. Entre otras cuestiones describió los factores ligados al reconocimiento del maltrato a los mayores como problema social, definiendo a continuación el concepto de maltrato y las tipologías que se observan en esta franja de edad.
Igualmente comentó las consecuencias tanto físicas como psicológicas que los malos tratos producen en las personas mayores. “El 80% de las víctimas de la violencia de género son mujeres entre 65 y 75 años de edad”, indicó, comentando que, tradicionalmente, los hombres son menos capaces de hacer frente a las adversidades, lo que explica, en primer lugar, muchas de estas actuaciones violentas (motivadas por diferentes causas) y la gran cantidad de suicidios que sobrevienen tras asesinar a su pareja.
La Resiliencia
La sesión del martes la dio por concluida Antoni Cassasempre-Satorres, doctor en Didáctica y analista, que puso sobre la mesa el concepto Resiliencia. Para introducirlo, en primer término habló de las manifestaciones de la violencia y su relación con la adversidad, conceptos íntimamente ligados. Cassasempere definió la resiliencia como una situación personal, una balanza donde se encuentra un difícil equilibrio entre los factores de riesgo y de protección. Una fuerza capaz de oponerse a la devastación potencial de la adversidad.
De hecho, comentó que “realmente necesitamos del trauma para crecer como personas, tanto a nivel individual como familiar”. La resiliciencia, continuó, “es la búsqueda permanente de la cualidad intrínseca de la persona. A continuación se refirió a este concepto desde el punto de la vista de la familia, citando tres ejes esenciales: la existencia de un sistema de creencias compartidos, patrones organizativos y la comunicación y resolución de los problemas.
En la segunda parte de su sesión abandonó los conceptos teóricos para plantear dos dinámicas de grupo, entre ellas el llamado Paradigma de la felicidad.
Plantear un conjunto de reflexiones sobre la prevención de la violencia de género fue el objetivo de Josune Aguinaga, directora del curos, durante la primera ponencia del miércoles. “¿Qué es la violencia?”, se preguntó de forma retórica. “Hablamos mucho de problemas de género pero poco de violencia”, añadió. Asimismo se interesó por el “efecto real” que tienen las campañas de sensibilización y la respuesta que ofrece la sociedad ante las mismas. En este punto mostró su preocupación porque en los barómetros del CIS esta cuestión no figura entre los principales problemas de los españoles. También se cuestionó el papel del hombre en toda esta problemática, los factores que le afectan y la educación como receta para evitar esta problemática.
Para abordar todas estas premisas, Aguinaga partió de dos planteamientos: la propuesta de la ONU sobre prevención y la obra Bea Appelbay What is feminist? What do we need? Other big cuestión donde se describe el estudio y la experiencia de una profesora británica.
Una mesa redonda en la que participaron la propia Aguinaga, la profesora y coordinara Mariana d’Albano y Antoni Cassasempre puso el broche a este curso de verano celebrado en el Centro Asociado de la UNED de Dénia.
El curso en los medios:




